Sunday, May 24, 2009

Modo: Autodestrucción

A mi personalmente, me gustaría ser todopoderosa y poder hacer que las cosas vayan siempre exactamente como yo quiero. Lógicamente, no soy todopoderosa (solo me alcanza para superpoderosa) y por ende, no tengo control por sobre muchas de las cosas que me pasan. Por sobre todo cuando se trata de los malditos y podridos hombres.

Nada en esta vida tiene el poder de destruir tanto mi autoestima como cuando las cosas no me resultan con los hombres. No gustarle a un weon que me gusta a mi, me hace sentir increíblemente devaluada, no valgo nada. Derrotada, no lo logré. Frustrada, quiero gustarle y no puedo obligarlo! Cualquier minez, simpatía, inteligencia o valor cualquiera que sea capaz de aceptar que poseo en los momentos felices de mi vida, se va a piso, se esfuma, vale cero... Porque al fin y al cabo, de que vale ser linda y simpática y grosa y la wea que sea, si nadie se ve tentado por mis cualidades y estoy sola igual? Que son las cualidades si no mas que la miel utilizada para atraer a las personas que nos rodean y asi no sentirnos solos?

En fin, me estoy yendo en la filosófica/emo y esa no es mi intención... Lo que me convocó de vuelta a mi blog hoy, fue el proceso que vivo cada vez a causa de lo mencionado en la introducción: El proceso de autodestrucción.

Cuando se me baja la autoestima, mi subconciente en vez de reaccionar y hacerme buscar maneras de volver a subirmela, trata de hacer que me destruya a mi misma de maneras que hacen que la autoestima se me baje aún más. Ayer, despues de sentirme meada por X razón que involucra a X weon, mi reacción inmediata fue ir a echarme a la casa de mi mejor amigo, comerme una barra grande de chocolate, una bolsa de doritos, un paquete de almendras y un tarro de damascos deshidratados. Si, damascos deshidratados... da lo mismo que comer, la wea es meterme calorias y asi sentirme gorda, ese es el punto. Todo esto, claro está, en posición horizontal, cosa que a mi cuerpo no se le vaya a escapar una sola molécula de energía. Comí a lo largo de la tarde, todo lo que se me cruzó... Luego, dormí siesta. No hice nada productivo, ninguna de las cosas que me propuse para ese día, no fuera cosa que me fuera a sentir medianamente productiva. Posteriormente, agarré el teléfono y llamé al weon más maricón que jamás se había cruzado por mi camino. El más maricón, pero también el més caliente. "Jamás se negará a consolarme" dije. Pues bien, no me contestó. Autoestimometro ya iba en menos 50 ya... Procedí a comerme otro kilo de comida o dos y posteriormente agarré el teléfono para hacer las llamadas correspondientes que me guiaran hacia las proximidades del alcohol. Me duché para recibir a mis amigas, pero no me puse crema después de la ducha... Ese si que es un clásico, clásico sintoma de que nada me está importando. Llegó la caballería. Me tomé una botella de champagne, quedando, obviamente, muy borracha, añadiendo a mi proceso de autodestrucción. No fui al gimnasio, no estudié nada, no adelanté nada, no ordené nada, no hice nada, nada, que me ayudara a sentirme mejor.

Nada.

Lo peor de todo es que romper el ciclo es bastante difícil. Implica hacer cosas básicas que en estos momentos parecieran proesas, como levanrse e ir al gimnasio, cerrar la boca y dejar de comer, arreglarse cuando te sientes gorda, etc. Pero hay que hacerlo... Hay que hacerlo.

Sourpuss

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